Entre las muchas novedades que Triumph ha preparado para 2026, la Trident 800 me parece una de las más sugerentes, al menos para una persona como yo, con debilidad por las motos naked, los motores tricilíndricos y la conducción lúdica.
La Triumph Trident 800 comparte el motor y todos sus componentes mecánicos con la Tiger Sport 800, que ya probé en su día, aunque se ha adaptado al diferente enfoque de uso que hay entre ambos modelos. Esto significa que ya había catado este corazón de tres cilindros en línea y me había dejado buen sabor de boca.
{loadarticleid 6435 text=""}
Por otro lado, los nuevos chasis y basculante son ahora empleados tanto por la Trident 800 como por la renovada Trident 660, que ahora ha elevado su potencia hasta los 95 caballos de fuerza.
Es decir, la marca inglesa ha hecho un ejercicio de sinergias interesante, que le permite ofrecer este modelo a un precio que considero razonable, y más si se tiene en cuenta la dotación más que correcta en la parte ciclo, así como las dosis de electrónica y equipamiento necesarias.
En su justa medida
El diseño es lo primero que llama la atención de una moto y la Trident hereda todo el estilo de la 660, aunque con sus peculiaridades, ya que la 800 exhibe una quilla y una visera que le dan un carácter propio, junto a los rines dorados. Es una estética, digamos amable, sin estridencias, pero original y agradable. Al menos así me resulta su avanzado estilo neo-retro, con mucho más de lo primero que de lo segundo.
En cuanto a la electrónica es una moto que me parece tiene lo imprescindible. Gracias a su acelerador electrónico, ofrece tres modos de conducción (rain, road y sport), cambio rápido bidireccional, con una plataforma inercial que permite el funcionamiento en inclinación del ABS y el control de tracción. Como no puede ser de otro modo, también dispone de embrague antirrebote.
{loadarticleid 6429 text=""}
En cuanto a la parte ciclo, creo que está a la altura de lo que propone el motor en cuanto a prestaciones que no son poca cosa. Por cierto, Showa firma ambas suspensiones regulables en dos vías y las pinzas delanteras son Triumph, aunque creo recordar que el material es J.Juan, mientras que los neumáticos de serie son unos Michelin Road 6.
Al echar un vistazo al equipamiento, el control de velocidad crucero llama la atención, aunque no sea algo muy necesario en motos naked. Pero mejor tenerlo que no. No hay maneta de regulación del embrague, un detalle menor pero que está ahí y la instrumentación esférica, dividida, es una LCD superior y TFT inferior, no deja dudas en cuanto a funcionalidades, aunque no es muy avanzada en su presentación
Computadora a bordo, conectividad, navegación...tiene de todo, pero poco espacio para mostrarlo de forma lucida. Los cambios de modo de conducción se hacen de forma sencilla mediante el botón “M”, pero luego no se queda reflejado en la pantalla el modo en el que vamos, precisamente por la falta de espacio que hemos mencionado.
Las curvas de Chipre
Es una moto a la que, con mi 1.66 metros de altura llego de puntillas a su asiento, situado a 810 mm del suelo, pero sin incomodidades ni inseguridades; ojo si mides menos de 1.65 metros. La postura es confortable, naked pero nada extrema, algo que cuadra perfectamente con su filosofía de diseño, propósito y actual a la vez, como he dicho antes. El manillar apoya con un planteamiento creo que adecuado al triángulo ergonómico, más bien ancho, en el que los brazos descansan cómodamente.
Así que desde este agradable escenario me puse en marcha tras arrancar esa mecánica que tan familiar me resultaba, y en la que se aprecia un tacto afinado, así como un constante ronroneo en clave tricilíndrica, que te va preparando para disfrutar una estimulante melodía cuando el motor va subiendo de vueltas.
{loadarticleid 6005 text=""}
El par torque potente desde bajas revoluciones y su entrega lineal, sin fisuras. Esto hace que a baja velocidad y en ciudad la moto sea bastante amistosa, con movimientos muy fluidos. Además, permite ir en marchas largas sin ninguna tendencia a dar tirones e incluso el shifter se muestra dispuesto a ayudar en la parte baja del tacómetro, sin brusquedades.
Pero lo mejor comenzó fue cuando encontramos las primeras carreteras despejadas de coches, aunque por desgracia bastante húmedas. Aun así nos permitieron ir estirando el motor y comprobando las cualidades dinámicas de una Trident 800, que se mostraba juguetona desde el primero momento.
Se siente sólida y a la vez con facilidad para moverse sin demandar esfuerzo físico. Una moto fácil desde el primer momento y con un tacto agradable en todos los sentidos. Buen tacto del acelerador y de los frenos, que se mostraban con la potencia necesaria para detener de forma solvente los 198 kilos de peso con todos los líquidos.
En conducción animada el cambio rápido se mostraba muy eficaz, tanto para subir como para bajar marchas, dinamizando mucho la conducción para aprovechar la entrega decidida de potencia, a partir de las 5,000 vueltas.
{loadarticleid 6361 text=""}
Sentimos un empuje enérgico y en la parte más alta del cuentavueltas, incluso tiene un poco de maldad, acelera con unas ganas tremendas, mientras aúlla que da gusto. Tiene un puntito deportivo evidente e interesante, si lo que te gusta de vez en cuando es desahogarte cuando encuentras un buen tramo de curvas.
Está perfectamente preparada para ello, ya que la parte ciclo apoya a la perfección. Las suspensiones responden como se espera, con una horquilla que aguanta con absoluta entereza los apoyos más fuertes, tirando a fondo de los frenos y filtrando todo con bastante finura, para no descomponer la trazada ni la linealidad en ningún momento.
Por eso la moto se siente precisa y aplomada, a pesar de que el amortiguador es un poco blando, pero para nada crítico en este sentido. De hecho, para el planteamiento de la moto no desentona. Por muchas ganas que ponga el motor, estamos ante una naked comedida, polivalente y nada extrema.
Si quieres algo deportivo de verdad, la Street Triple es tu moto en cualquiera de sus versiones. La Trident 800 está en un interesante punto medio, con una potencia perfectamente adaptada a la motociclística, en total armonía. Se nota equilibrio y a los mandos se percibe sencilla de pilotar, con facilidad para intimar con ella.
{loadarticleid 6311 text=""}
Por cierto, el consumo anunciado es de 21 km/l, para un tanque de combustible de 14 litros de capacidad. Esto ya te adelanta que la autonomía no va a ser su fuerte, pero es que además, durante la prueba, esa cifra se eleva con facilidad a los 10 km/l si la conducción que practicas de forma continuada es alegre.
Valoración
Pero, para alegría, la que te da esta Trident en términos generales desde el primer momento en el que te acomodas en su asiento. Tras 160 km me ha dejado muy buena impresión general y lástima que muchos de ellos transcurrieron con lluvia y eso siempre te hace ser mucho más cauto con el acelerador.
Al menos se puede probar el modo lluvia, que es útil al entregar la potencia de forma más moderada y también prepara el control de tracción, para que actúe antes en caso de necesidad. Su corazón de tres cilindros tiene mucho ímpetu y está dispuesto a prestarte un servicio completo, tanto en ciudad como en carretera.
Además, la Triumph Trident 800 es una máquina que no renuncia a una electrónica comedida, pero muy apropiada para una moto así. No le falta nada esencial y renuncia a elementos supérfluos de tecnología, como puede ser una llave de proximidad, para poder ofrecer un precio competitivo, si tomamos también en cuenta la calidad de la parte ciclo y también la de fabricación de la propia moto.
{loadarticleid 6279 text=""}
Exhibe un diseño que en mi opinión tiene gancho y sus acabados son más que correctos. ¿Que podría tener una pantalla TFT más grande y vistosa? Sí, pero personalmente no me aportaría mucho. La que tiene goza las funcionalidades necesarias que al fin y al cabo es lo importante, y su plateamiento esférico encaja a la perfección con la moto. Así que me parece un producto proporcionado entre lo que da y lo que te reclama a cambio.
{loaddatasheetid 6498 text=""}
COMENTARIOS
Comparte tu opinion