El One Motorcycle Show 2026 fue el escenario elegido por Roland Sands Design para presentar su más reciente preparación en colaboración con Royal Enfield: la Reload 650. Tomando como base la polifacética Shotgun 650, el especialista estadounidense se inspiró en las superbikes retro de la década de los años 80, logrando completar una máquina sencilla y de líneas limpias, equipada con componentes funcionales y una silueta minimalista.

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Sin embargo, la multitud de detalles que integran esta interesante propuesta nos dejan entrever un conjunto de matices encargados de darle una personalidad única. Además, desde el primer momento, el objetivo no era sólo lograr una buena estética, sino también crear una moto que pudiera fabricarse, probarse, conducirse y en la que se pudiera confiar.

“Gracias a Royal Enfield por confiar en mí para construir esta moto y permitirme trabajar en todas estas piezas. Creo que hemos creado una propuesta interesante para esta máquina y para el potencial de la plataforma Royal Enfield 650. Esta es sólo una de las infinitas posibilidades que ofrece este modelo”. Señaló Roland Sands.

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Un aspecto importante del proyecto es que, en lugar de tratar a la Shotgun 650 como un lienzo en blanco, para una personalización única, el objetivo era explorar a fondo la plataforma y descubrir su potencial. Esto implicó trabajar directamente con el departamento de ingeniería de Royal Enfield, para desarrollar piezas que reflejaran el estilo tan característico de Roland Sands Design.

Pero, al mismo tiempo, debía de cumplir con las exigencias reales de producción, ajuste, seguridad y facilidad de conducción. En términos de diseño, la parte trasera evoca la época dorada de las carreras de AMA Superbike de los años 80. Esta influencia de competición se extiende por el resto de la silueta de la Reload 650.

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Ayuda a crear esta atmosfera racing de claros tintes Old School el repertorio de componentes RSD inspirados en la competición, como el escape S&S 2 en 1; la suspensión delantera y trasera mejoradas con componentes Öhlins; rines Morris de cinco radios de diseño propio y un marcado estilo vintage, o el set de palancas de cambio y estribos específicos para esta ejecución.

Para complementar la estética retro, algunas piezas del motor presentan un diseño con aletas, un guiño a la cultura del hot rodding del sur de California. Se utilizaron elevadores, para permitir el montaje recto de manillares anchos, y un exclusivo soporte de la salpicadera delantera, fabricada en aluminio de una sola pieza, que funciona también como refuerzo, mejorando la rigidez.

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“Quería darle un aire retro de superbike de los 80. Conseguimos una posición de conducción realmente cómoda y atractiva, pero también le dimos un toque de personalidad. Creo que hemos creado un caso de negocio interesante para esta máquina”, concluyó Roland Sands.
