Salimos de la ciudad a bordo de nada más y nada menos que una BMW R18, la motocicleta que BMW puso a nuestra disposición para esta aventura. El primer destino fue la obligada parada de desayuno en carretera rumbo a Querétaro. Una vez repuestos, y bien comidos, empezó lo bueno. Para arrancar como se debe, la Sierra Gorda Queretana fue nuestro primer plato fuerte. Una carretera muy revirada, bastante complicada pero en el mismo grado divertida. Mi R18 se dejaba llevar de un lado a otro con facilidad, demandando gozar de la conducción con un aplomo extraordinario. Ya en esta carretera agarré el modo al boxer 1,802 cc, las dimensiones de la moto fueron una extensión mía y comencé a disfrutar de su filosofía. 

Demanda un manejo suave y de movimientos anticipados para no querer tumbar de pronto y que el ángulo de inclinación sea mayor al que la moto aconseja simplemente por sus prestaciones. Nunca me hubiera imaginado que estaría con una moto de este tipo por esa carretera, pero me ha gustado más de lo que pensaba. Parece que mover sus 345 kilos de lado a lado constantemente nos abrió el apetito, así que hicimos una parada antes de llegar a Jalpan, donde comimos de maravilla. Aún faltaba un poco así que después de recargar combustible para el estomago tomamos nuestro camino hacía Xilitla, último destino del día, y descansamos allí antes de tomar ruta hacia la convención al día siguiente. 

El segundo día de camino pasamos y paramos en Ciudad Valles que ya se encuentra en el Estado de San Luis, lugar reconocido por sus cuevas y cascadas. Por las características de la motocicleta pensé que las paradas a la estación de gas serían más recurrentes pero me sorprendió que no fuera para tanto, es una gran compañera de viaje capaz de estirar la gasolina más kilómetros de los que piensas. Su comodidad permite recorrer muchos kilometros sin fatigar y sólo me hizo algo de falta que tuviera una mica para evitar el aire en todo momento, pero la R18 convencional carece de este elemento, lo que por otra parte ofrece un atractivo estético indudable.

La Laguna de Media Luna, en el municipio de Río Verde, fue nuestra segunda parada del día. Un lugar espectacular cuyo nombre hace alusión a la característica forma de su lago. De ahí, ya algo cansados, nos dirigimos a la Ciudad de San Luis Potosí para terminar nuestro día y prepararnos ahora sí para que empezase la Convención Internacional del BMW Motoclubes México, donde nos reunimos con amigos y compañeros llegados de todos los puntos de la geografía nacional.