Yamaha lanzó la Tracer 700 hace ya casi una década, en 2018, para proponer una moto de estilo turismo con un toque deportivo, pero no fue hasta 2021 cuando presentó a la precursora de nuestra protagonista, la Tracer 7 GT. Este nuevo modelo ahondaba en el aspecto de moto de ruta, gracias a sus maletas de serie y también a algunas adaptaciones, para resultar aún más cómoda en trayectos largos.
En 2025 nació la actual Tracer 7 GT que tienes en las imágenes, una moto mucho más evolucionada, que ha ido profundizando en su concepto polivalente y viajero. De hecho, las mejoras en materia de tecnología, componentes, equipamiento y ergonomía la han llevado definitivamente a nuevo nivel.

Sobre todo si sumamos la transmisión automática Y-AMT, un sistema que, por su versatilidad y facilidad de uso, supone todo un avance para una moto de este corte viajero, ya que aporta numerosas ventajas de las cuales profundizaremos más adelante.

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Todo sin ceder ni un milímetro en su esencia de moto fácil, para todos los públicos, equilibrada y con buenas cualidades dinámicas, gracias a la acertada puesta a punto de su motor y parte ciclo. Pudimos disfrutar todo esto en ruta, que es donde mejor se expresa la Tracer 7 GT, trazando un recorrido intenso por las cumbres que rodean Madrid.

Todo de serie
Es importante repasar todo lo que ofrece esta nueva versión, porque Yamaha puso mucho interés en ofrecer una moto realmente preparada para viajar en primera clase, sin tener que recurrir a potencias exageradas ni a un precio inalcanzable.
Comenzando por la ergonomía, propone un asiento mejorado en su superficie, de dos plazas, más acolchado y de mayor longitud. También se reposicionó el manillar, el cual ganó en anchura y altura, gracias a la incorporación de una torreta. El nuevo parabrisas es más alto (+90 mm) y ajustable manualmente en 60 mm, desarrollado con tecnología CFD, para minimizar las turbulencias.

Los puños calefactables son otro ingrediente imprescindible que ofrece de serie y el control de velocidad crucero apuntala todo, para disfrutar de una alta comodidad en ruta. No podemos olvidarnos de que en sus maletas tenemos mucho espacio, 20 litros, un plus a la hora de viajar.

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En estos tiempos, la nueva pantalla TFT de 5 pulgadas es fundamental en su aspecto actual, ya que podemos encontrar abundante información de forma sencilla. Es difícil encontrarle alguna carencia, porque tiene absolutamente de todo y además permite el ajuste de todas las ayudas electrónicas que ofrece esta Tracer 7 GT. La conectividad incluye navegación giro a giro, mediante la app Garmin StreetCross.

En cuanto a la electrónica, también sube de nivel, gracias al acelerador electrónico, que permite disponer de dos mapas de motor, uno más deportivo y otro de entrega de potencia más suave, en los que el control de tracción también actúa en función del carácter de cada uno; más activo en el Street y menos en el Sport. Un tercer modo permite mezclar esto a nuestro gusto y se denomina Custom, donde podemos configurar a nuestro varios modos de potencia y otros tantos de intervención del control de tracción.
En esta reciente actualización la parte ciclo también recibió el adecuado tratamiento, rediseñando el bastidor de acero de alta resistencia, para dotarle de una mayor rigidez torsional, longitudinal y lateral. Además, el basculante es 40 mm más largo , con lo que busca aumentar la estabilidad y el aplomo, tanto en alta velocidad como con carga.

Ahora, equipa una horquilla invertida de 41 mm regulable en 18 niveles de rebote, y el amortiguador trasero con sistema monocross vinculado ofrece una gran combinación de confort y control, con ajuste de precarga remoto.

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Las pinzas de freno radiales típicas de Yamaha también se incorporaron, para mejorar la potencia de frenado y reducir la flexión bajo carga, mientras que en el apartado de los neumáticos los Michelin Pilot Road 6 GT, son siempre una garantía.

Iniciamos la ruta
Una imagen vale más que mil palabras, pero también vamos a escribirlas. De hecho, al principio se iba a hacer con una MT-07, una moto juguetona y guerrera que me encanta, pero desde Yamaha me sugirieron hacerlo con esta Tracer 7 GT.
Aunque parece que puedan tener la misma base, el motor es el único elemento común de importancia, aunque también comparten detalles de equipamiento, electrónica y componentes, pero son muy diferentes en cuanto te subes en ellas y comienzas a acelerar.

La cuestión era hacer una ruta por diferentes puertos, enlazándolos para disfrutar al máximo de la conducción. Es como mejor se prueba una moto. La Tracer 7 GT te acoge con todos los honores de una moto de turismo moderna, con su manillar de estilo trail, el semicarenado, el parabrisas estilizado y los para manos, todo de serie y sin renunciar a un claro toque deportivo.

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Te sientes en una moto grande, pero de corazón mediano, aunque ojo, porque este motor bicilíndrico tiene mucho que ofrecer con sus, aparentemente pocos, 73 hp. Es una mecánica pionera, ya que cuando Yamaha lanzó su MT-07 en 2014, la dictadura de este tipo de configuración mecánica todavía no había comenzado.

Todos alabamos el rendimiento de aquel motor que a priori se nos antojaba pequeño y hoy, en la media y media-alta cilindrada, no hay otra cosa que motores de dos cilindros paralelos por su excelente relación costo-prestaciones.
Este en concreto tiene muy buen desempeño, desplegando una energía incontestable a partir de las 5,000 vueltas; siempre con finura en cuanto a vibraciones y a una entrega de potencia progresiva, pero contundente cuando no soltamos el mando del acelerador, y eso que tiene que empujar 214 kilos de peso con todos los líquidos en esta versión Y-AMT.

Está claro que es mucho más peso que una MT-07, pero aun así defiende bien su papel, ya que la persona que opta por una Tracer 7 GT no desea practicar esa conducción tan agresiva, que permite imponer su hermana al desnudo.

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En una ruta como esta, de constantes subidas, bajadas y curvas de todo tipo, su planteamiento hace que la conducción sea suave, muy hilada, sin brusquedades, pero con un disfrute constante al trazar.

El nuevo juego Y-AMT
Aquí entra el sistema Y-AMT de forma definitiva, para apuntalar ese equilibrio entre confort y diversión. Vamos a conocerlo un poco en detalle. Tiene dos modos de funcionamiento, uno manual y otro automático, es decir, uno que podemos controlar nosotros, precisamente con la mano, y otro totalmente gestionado por el sistema electrónico. Este automático, a su vez, tiene dos modos de funcionamiento, el normal y el deportivo. En uno apura más el límite de cambio de las revoluciones y en el otro se hace de una forma más moderada.
Yo solo estuve usando el modo automático para ciudad y autopista. Es una delicia olvidarte del cambio. Recordemos que estamos frente a una moto sin maneta de embrague, ni palanca de cambio. Es otra historia en este sentido. Comodidad absoluta ya que si no le exiges cosas raras, todo lo hace bien.

Pero en una carretera de montaña, el modo manual te hace sentir mucho más la conducción y la conexión con la moto, es una divertida tarea ir gestionando con los dedos de la mano izquierda los cambios. Es como un quickshifter, pero que no requiere ningún régimen óptimo de cambio. Esta es quizás la mayor ventaja, porque la velocidad de ejecución, me atrevería a decir, que es similar, aunque es algo difícil de determinar.
En todo caso, la ventaja siempre será del cambio Y-AMT. Tiene una doble ergonomía: puedes hacerlo con dúo índice/pulgar o bien solo con dedo el índice, usando únicamente la leva superior. Me gusta más esto último. Parece un juego y creo que ganas en rapidez.

Comienza lo bueno
La ergonomía, aunque muy de moto de turismo, apoya muy bien al retrasar la posición de las piernas, para adoptar una postura deportiva, que es ideal cuando enfrentamos estos tramos revirados. Es cuando exprimes cada caballo del motor apurando el régimen de giro del motor CP2 y disfrutando de su faceta más deportiva.
La solidez del conjunto hace que la trazada sea rigurosa, sin penalizar en los cambios de una curva a otra, donde el baile con la Tracer 7 GT se convierte en una sencilla actividad recreativa. Da igual tu nivel de pilotaje, te complacerá con su equilibrado dinamismo.

A pesar de ser una moto comedida de prestaciones y tranquila de concepto, la Tracer 7 GT tiene mucho que ofrecer en este escenario tan sinuoso y variado, ofreciendo además, un confort que te incita a buscar la siguiente carretera de montaña sin parar, salvo para retratar el instante, gracias a los 18 litros de capacidad de su depósito de combustible.
Así que comencé la bajada, larga y en la que se puede imponer un ritmo alto, siempre confiando en un chasis noble, una frenada competente y unas suspensiones que dan la talla. Y es que aunque sea más de lo mismo, si te gusta manejar por carreteras de montaña, sabes que es un vicio difícil de explicar y más aún de resistirse.

En ese sentido, la Yamaha Tracer 7 GT me fue demostrando kilómetro a kilómetro que te lo da todo para disfrutar del antes, el durante y el después. Es pura versatilidad, que demuestra que no hacen falta muchos caballos de fuerza para hacerte feliz en los ratos que lo busques, sin descuidar lo que necesitas en tu vida cotidiana, y todo con un consumo muy ajustado, que está en torno a los 22 km/k, lo que la hace tener una excelente autonomía.
La Tracer 7 GT es una moto muy madura, altamente equipada para su cilindrada, seguramente la moto más avanzada de su segmento de potencia, en todos los sentidos.