Cuando Suzuki dio a conocer que la SV650 y la V-Strom 650 desaparecerían de su portafolio de productos, también dimos por hecho que ese motor en V que las impulsaba se iría con ellas. No podemos ignorar el hecho de que estamos en una época en la que los bloques bicilíndricos en línea son los que mandan, pues son más económicos y son más fáciles de ajustar para que cumplan con las normas medio ambientales, cada vez más restrictivas.
Por suerte no fue así y Suzuki prolongó la larga vida de uno de sus propulsores más exitosos, con más de 20 años de historia en sus espaldas, y que instaló en un nuevo modelo, la SV-7GX, una moto que toma la base de la SV650, pero con un perfil orientado hacia una moto de turismo, que de inmediato salta a la vista, gracias al diseño de su carenado.

La SV-7GX proyecta una imagen moderna y dinámica, con un carenado y un frontal que nos recuerda mucho a su hermana mayor, la GSX-S1000GX. No es un carenado enorme ni exagerado, pero sí con las dimensiones suficientes para ofrecer una buena protección aerodinámica contra el viento, pero dejando a la vista gran parte de su motor.

Así es como Suzuki celebra 45 años de su emblemática Katana
Las protecciones para manos y el parabrisas se encargan de redondear ese confort a alta velocidad, aunque para ajustarla es necesario hacerlo con la ayuda de herramientas. Otro aspecto que nos llamó la atención de esta moto son sus dimensiones contenidas. Una sorpresa a medias, pues la SV650 de la que deriva es también pequeña, pero esperábamos una moto con un poco más de recorrido de las suspensiones.

Cuenta con un asiento más elevado, tanto en la parte del conductor como en la del acompañante, lo que permite una moto muy accesible para acomodarse en el asiento de mando. La posición de conducción es cómoda para motociclistas bajitos, pero para los que superan más de 1.80 metros sin problema alguno podrán apoyar las piernas en el suelo y hasta flexionadas. Por otro lado, la espalda queda erguida, lo suficiente como para disfrutar de una jornada de manejo sin cansancio.
El volumen del tanque de combustible, de 17.4 litros, que garantiza una gran autonomía, no afecta cuando cerramos las piernas contra él. A lo largo de toda la prueba promediamos un consumo de combustible en torno a los 26 km/l.

En cuanto al manejo de los mandos, la SV-7GX cuenta con componentes no retroiluminadas, pero con muy buen tacto en al accionamiento y que permiten desplazarse por los distintos menús de la instrumentación. La palanca del freno delantero, por su parte, es regulable, pero no la del embrague.
El cuadro de instrumentos ofrece los datos muy bien estructurados y tiene muy buena definición. La información que ofrece es bastante completa y no falta ni la temperatura ambiente ni los datos de consumo de combustible o autonomía.

Nos encanta el sonido ronco que llega a los oídos cuando se pone en marcha el motor de la SV-7GX, algo que le da mucha personalidad. El tacto del embrague no es blando y se agradece mucho el asistente para conducción a bajas revoluciones, que minimiza el riesgo de apagar el motor, por lo que maniobrar y arrancar en un ascenso resulta sencillo. También es impecable el tacto de la transmisión, muy suave y preciso, y con un escalonamiento acertado, sin que ninguna marcha quede descolgada. En cuanto al quickshifter, nos gustó su accionamiento, tanto de subida como de bajada, incluso con el motor bajo de rpm.

Prueba Suzuki V-Strom 1050
Una de las grandes novedades de la SV-7GX está en la incorporación del acelerador electrónico, lo que permitió añadir modos de manejo A, B y C. Con el A tenemos una respuesta más directa del acelerador, el B es ligeramente más contenido en cuento a respuesta, pero mantiene los 73 hp de potencia, y el C limita la potencia y la respuesta es más suave.

En carreteras con muchas curvas, el modo C nos sorprendió, porque esperábamos mucha restricción, sin embargo, como es una moto con tanta entrega en bajos y medios regímenes, te sorprendería el ritmo que puedes alcanzar si vas trazando las curvas con precisión. Ahora bien, es una moto con una entrega tan lineal y fácil de conducir que seguramente la llevarías en el A o en el B casi todo el tiempo.
En ciudad, la SV-7GX se mueve con muchísima suavidad, aprovechando ese empuje a pocas revoluciones. Puedes ir en cuarta velocidad a 45 km/h sin tirones ni traqueteos y con una respuesta inmediata si necesitas incrementar la velocidad, es decir, tenemos una moto muy agradable para movernos a diario en tráfico urbano, aprovechando igualmente el tamaño reducido que comentábamos al inicio.

Pero esta moto va mucho más allá de eso, pues resulta muy eficaz cuando entramos en carretera. A mayor velocidad mantiene la suavidad y la elasticidad de su motor, de manera que puedes aprovechar sus medios regímenes de rpm curveando, o jugar con la caja de velocidades, entrando en zonas más altas del cuentarrevoluciones, para una conducción más de deportiva.

Prueba Suzuki V-Strom 800DE
En cualquier caso, la sensación es la de un motor más potente de lo que marca la ficha técnica, sobre todo en el Modo A de respuesta más directa. Tampoco es que haya una diferencia radical entre ambos modos, pero sí hay matices, sobre todo a partir del medio régimen. El motor va desahogado, pues a 90 km/h trabaja a las 4,000 rpm y a 120 km/h lo hace a unas 5,800 rpm, de ahí que tengamos una buena compañera si necesitamos hacer trayectos por carretera.

El trabajo de las suspensiones resultó muy confortable, a pesar de que no encontramos en la parte delantera un conjunto invertido, aunque se siente un poco en la parte frontal en ritmos de manejo elevados. En este sentido, mayor dureza hubiera implicado restar confort, pues es una moto pensada en un cliente de corte más tranquilo, que valora la comodidad con el paso de los kilómetros.
En cuanto a la frenada, la SV-7GX monta dos discos delanteros de 296 mm de diámetro, mordidos por pinzas Tokico de anclaje axial, un sistema más que solvente para detener sus 211 kilos de peso en seco. Tanto por potencia como por facilidad para dosificar, te encuentras con unos frenos de mucha calidad en donde también brilla el comportamiento del disco trasero.

Al final del día nos encontramos con una motocicleta que brilla por su equilibrio, tanto en asfalto liso como en superficies maltratadas. En cuanto al equipamiento, la SV-7GX cumple con lo básico, instrumentación TFT de gran calidad con conectividad, cubremanos y parrilla trasera. Solo queda esperar la fecha en que llegará a México, así como su precio, uno que en Europa comienza en 8,000 euros.
