Si mencionamos a la saga Z de Kawasaki seguramente lo primero que te venga a la cabeza sea la imagen de una moto naked deportiva y moderna, pero los inicios de la familia se remontan a principios de los años 70, con la Z1.

Fue en 2003, con la primera Z1000, cuando tras unos años de pausa, la zaga Z volvió al catálogo de Kawasaki para quedarse y con ese espíritu deportivo y agresivo que han mantenido hasta la actualidad, Sugomi lo llaman en la marca.

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La última en lanzarse al mercado es la moto que nos ocupa, la Z650S, que está justo en el medio, entre la Z500 y la superventas Z900. Una evolución que pasa a apellidarse S y viene con muchos cambios, aunque todos menores, retoques más bien.

Una actualización en la que se ha intentado darle músculo a su semblante y dejar la base que ya tenía de moto cómoda, sencilla y sin demasiada tecnología por aquello de contener todo lo posible el precio.

De esta forma se dirige principalmente a un público joven y se ofrece como una perfecta moto de acceso al mundo de la “moto grande”. Nos fuimos a Gerona a su presentación europea y el resto te lo cuento si sigues leyendo.

Vitaminada

Como te decía, uno de los principales objetivos en el desarrollo de la nueva Z650S ha sido el de hacer más deportiva su estética. Para ello se ha montado un faro de triple óptica prácticamente calcado al de la última Z900, a esto se le suma una mini cúpula que va encima y que prácticamente hace de soporte para el cuadro de mandos que, por cierto, también es nuevo.

También se montaron nuevas y puntiagudas tapas a ambos lados del depósito de combustible. Las cubiertas de aluminio, una a cada lateral del radiador, son también de nueva manufactura, así como la calavera en LED, que se inspira en el de su hermana pequeña, la Z500. Lo que es innegable es que los rasgos son de la familia Z, aunque la veas de lejos, pero que su aspecto no te engañe, porque luego en marcha esa agresividad se torna en sencillez y facilidad.

Accesible

Es momento de comprobar cómo va la nueva Z650S. Nada más con subirme de lo primero que me doy cuenta es de algo que ya es evidente viéndola estática, es pequeña y poco voluminosa. Una vez encima, con mi 1.80 metros de altura y un asiento a 805 mm de altura, llego perfectamente al suelo con las dos plantas de los pies completamente apoyadas en el asfalto.

En marcha la postura es cómoda y poco forzada, llevas el cuerpo erguido y ligeramente echado hacia delante, un toque deportivo se desprende aquí también. El manillar ahora es más ancho (30 mm), más alto (10 mm) y va más echado hacia delante (40 mm), además de variar ligeramente la postura de conducción, que permite tener más espacio entre el cuerpo y las manos.

Las piernas van flexionadas, pero no demasiado, aunque esto depende de lo largas que las tengas. A mí me resulta cómoda, además, puedes juntar mucho las piernas en marcha, lo que da más la aún de ser moto pequeña. Por lo tanto, una moto lista para todos los públicos y tallas, aunque también hay que decir que si mides más de 1.90 metros te quedará pequeña y puede haber problemas de habitabilidad.

El asiento también fue renovado, es un poco más alto (15 mm), con nueva forma u confort, tirando a duro. Para un viaje corto, bien, pero como si el trayecto se alarga de 25 minutos en adelante el trasero empieza a resentirse.

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El asiento del pasajero ahora es más grande y está más grueso, sin embargo, a pesar de ello, sigue sin ser una moto cómoda para llevar acompañante, su lugar cuenta con estribos, pero no tiene dónde sujetarse. El poner la tapa en lugar del asiento no hay que descartarlo, Kawasaki lo ofrece como accesorio opcional y le queda realmente bien.

Acomedida

El propulsor de la Z650S es un bicilíndrico en paralelo de 649 cc, el mismo que llevan equipando los modelos 650 de la firma de Akashi desde hace ya unos cuantos años, sólo que actualizado, para adaptarse a la normativa Euro 5+. Desde la pantalla digital, que ahora es de 4, n.3 pulgadas, permite sólo variar el control de tracción en dos posiciones o desconectarlo, aquí ya vamos viendo que la electrónica es la justita.

Nos obstante la pantalla se ve bien, tiene dos modos de visualización y ofrece la información de forma clara y visible, incluso con mucha luz. Me hizo falta un termómetro de temperatura ambiente.

Con una potencia de 68 caballos de fuerza, el rendimiento es aceptable, pero el tacto mejorable en determinadas circunstancias. Hay algo que sigue apareciendo y es ese traqueteo que hace cuando giras el acelerador en una marcha larga, con el motor bajo de revoluciones.

Lo hace en menor medida que en otras motos con este mismo motor, pero ahí está. En el rango bueno de funcionamiento, de 5 a 8,000 rpm, la entrega es lineal y progresiva, por encima de ese régimen empiezan a surgir más vibraciones que sensaciones.

El torque es de 64 Nm a las 8,000 rpm. El tacto del acelerador es preciso, me gusta. Tienes motor más que suficiente para ir a buen ritmo en una carretera sinuosa, como la que estuvimos haciendo el test en la costa gerundense, también para autopista y carreteras más abiertas y grandes siempre que manejes en límites legales.

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El consumo promedio que marcaba al final de la prueba fue de 21.73 km/l. Eso con un ritmo en determinados momentos con ritmo elevado y con el motor alto de revoluciones, pero a ritmos más moderados esa cifra sin duda será inferior.

La unidad que manejé equipa quick shifter, esto quiere decir que puedes subir marchas sin necesidad de accionar el embrague, pero no bajar, no es bidireccional. El funcionamiento es correcto, pero hay un pequeño corte al subir de marchas en un punto concreto, en el que se nota sobre todo al abrir gas fuerte. No lo trae de serie, es un accesorio opcional.

La agilidad es una de sus grandes virtudes y es al enlazar curvas donde brilla con luz propia. Es muy fácil meterla en curva y cambiar rápidamente de dirección en la siguiente. A su vez, te puedes mover encima de ella sin problemas. El montar un neumático de 160 detrás contribuye a esta agilidad y no le resta adherencia ni capacidad de tracción.

Distancias cortas

La Z650 S gana mucho en distancias cortas, es una perfecta moto urbana. En ciudad se agradecen esos 190 kilos de peso, porque filtra muy bien entre coches, tiene un ángulo de giro generoso y se puede mover en parado sin grandes esfuerzos. La altura del asiento es válida para conductores prácticamente de cualquier talla. Enseguida te acoplas a ella y lo hace muy fácil desde el principio, de ahí que sea una moto muy recomendable para gente que se inicie en este mundo.

En su parte ciclo apenas hay cambios, y se sigue apostando por componentes modestos, como una horquilla convencional sin regulaciones y un amortiguador trasero ajustable en precarga.

El funcionamiento es correcto, de hecho la horquilla absorbe bien las imperfecciones del asfalto, e incluso transmite confianza cuando incrementamos el ritmo, pero donde penaliza es en frenadas fuertes, porque se hunde mucho y ojo al freno delantero, tiene mucha potencia de frenada, pero es poco dosificable. Combinar el freno delantero con el trasero en maniobras fuertes en conducción deportiva es esencial en esta moto.

Valoración

Quedó claro que la Z650S es agresiva sólo en estética. Es una moto dirigida a un público muy heterogéneo, desde quien se inicia hasta el que tenga experiencia, pero que no necesita un modelo rebosante de potencia y tecnología. El motor responde y transmite sensaciones si las buscas.

El no disponer de soluciones técnicas sofisticadas hace que la conducción sea muy pura y natural, pero también tienes que estar más pendiente de no cometer errores, porque la moto no te va a corregir. También hace que el precio sea contenido.

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