Si eres de los que reciben con agrado cualquier ayuda a la conducción, entonces te interesa esta prueba y si no también, ya que es una de las novedades 2026 de Honda y que aplica a los populares modelos Hornet 750 y Transalp 750. De hecho, ambos en su evolución para el 2026, sólo estarán disponibles con esta tecnología en Europa.
Sendas motos se renovaron el año pasado y su imagen apenas ha cambiado, salvo por la incorporación del sistema E-Clutch. Lo que supone el añadido de sus carcasas sobre el cárter derecho y que alcanzan la tapa de embrague. El sistema conserva la maneta de embrague, aunque su uso ahora se limita para desconectar puntualmente la asistencia electrónica del E-Clutch, así como recuperar su habitual función si se opta por anular (desconectar) el sistema E-Clutch.
Todo facilidades
Arrancamos mediante la llave tradicional y aquí empieza el “milagro” ¡Hay que verlo para creerlo! El sistema se activa con la puesta en marcha, como lo confirma el correspondiente testigo en el cuadro de instrumentos, y basta con engranar la primera relación, sin hacer uso de la maneta del embrague, para estar preparados para iniciar la marcha.

Aunque los actuales embragues, por lo general, su accionamiento no ofrece una gran resistencia y facilitan la labor de iniciar la marcha, no quita que es todo un arte conjugar el uso de la propia maneta con el giro del mando del acelerador en su justa medida, para evitar brusquedades o en el peor de los casos que se apague el motor.
Con el E-Clutch esta situación desaparece, al quedar engranada la marcha sin necesitar usar la maneta de embrague y tan sólo ser necesario aplicar el giro deseado al mando del acelerador, para salir con mayor o menor energía, como en un scooter o con cualquier cambio automático.

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Sin duda, los pilotos más neófitos agradecerán esta ayuda, aunque el resto también, y por supuesto, nos incluimos. Lo mejor llega cuando realizamos un alto, donde volvemos a olvidarnos de la maneta de embrague, independientemente de la marcha en la que se encuentre el motor. Evidentemente, es mejor parar con la primera marcha engranada. Si se nos pasa, el sistema también permite reducir estando detenidos.

Aunque nosotros, para poner a prueba el sistema, llegamos a salir incluso en la quinta relación. Haciendo el propio sistema E-Clucth el mismo efecto que haríamos nosotros de “tirar del embrague” pero sin apenas apreciar el habitual incremento de revoluciones por parte del motor, también gracias al poderío que ofrece el eficaz bicilíndrico de 755 cc, siempre rebosante de torque.
Ni que decir tiene que el E-Clutch facilita de manera exponencial la conducción urbana, al permitir prescindir del uso de la maneta de embrague. Interesante por la comodidad que supone y en uso muy prolongado evitará la habitual molestia al castigar la mano y el antebrazo. También favorece la conducción en carretera abierta, al comportarse como un Quickshifter, aunque resulta mucho más eficaz.
Eficacia deportiva, aunque de paseo también
Su función como Quickshifter mejorado se confirma por su impecable funcionamiento a bajo y medio régimen. Cuando un asistente del cambio, por lo general, sólo tiene sentido como ayuda, para perder el menor tiempo a la hora de cambiar de marcha, pero con un evidente errático funcionamiento a medio y bajo régimen.

El E-Clutch permite cambiar de relación inmediatamente, tanto al subir como a la hora de reducir marchas, independientemente del régimen de giro del motor, con un tacto de lo más agradable y en el que se aprecia que la transmisión no sufre en ningún momento, permitiendo inserciones instantáneas y precisas en cualquier situación.
El sistema permite elegir entre tres tipos de tacto en la palanca de cambios: Hard, Medium y Soft, pero incluso en la opción más suave se nos antoja un tanto duro el tacto del pedal, tal vez por falta de un mayor rodaje de la unidad de pruebas, y siempre comparado con los cambios más sedosos que hemos llegado a disfrutar. En cualquier caso, nunca llega a resultar incómoda la inserción de las marchas con el sistema E-Clutch.

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Si accionamos la maneta de embrague el E-Clutch se desconecta momentáneamente, recuperando su función al momento de tirar del embrague o permitiendo la inserción de marchas, aunque, como ya hemos dicho, no resulta necesario. En el caso de ir a un alto régimen la desconexión es de apenas un segundo y a bajas revoluciones se amplía hasta los cinco segundos.

En el caso de la Hornet, dispone de tres modos de conducción: RAIN, STANDARD y SPORT, a los que hay que sumar los personalizables User1 y User2, gracias al empleo del acelerador electrónico, que ajustan la acción de la respuesta del motor, el control de tracción o el ABS. A los mandos de la naked, sus dimensiones resultan muy contenidas y el conjunto mecánico se muestra muy eficaz a la hora de tardar lo menos posible en un trazado de lo más sinuoso como son las retorcidas carreteras que comunican el Algarve portugués.
Todo sin que las prestaciones del motor nos desborden en ningún momento y, ahora, con el añadido de un asistente al cambio de marchas, mediante el E-Clutch, que resulta toda una delicia por su precisión y eficacia. Destacar que las reducciones más salvajes las asume el embrague, provisto de sistema antibloqueo, sin mayor novedad que aportar esa eficacia a la hora de reducir drásticamente la velocidad, muy adictivo todo.

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Al igual que en cualquier Quickshifter, sólo hay una situación en la que su funcionamiento se puede mostrar errático: cuando no se acciona todo el recorrido de la palanca de cambios, momento en el que el sistema corta el encendido y nos deja colgados por falta de empuje del motor. El E-Clutch precisa decisión, aunque en ningún caso de fuerza bruta.

Un poco de off road
En el caso de la Transalp 750, a los modos de conducción se suma el GRAVEL para uso específico en off road. La trail está protagonizada por una ergonomía mucho más cómoda, fruto de sus mayores dimensiones, y un manillar ancho que permite dominar mejor su tren delantero. Imprescindible al enfrentarse al ambiente off road.
Es aquí donde la asistencia del E-Clutch también resulta de una enorme ayuda, básicamente porque resulta imposible que se apague el motor, por ejemplo, al reducir drásticamente la velocidad, como en giros cerrados o por algún imprevisto del camino, como pueda ser una zanja profunda, etc.

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No le encontramos "peros" al sofisticado sistema y sí un cúmulo de virtudes. Sus 4 kilos de sobrepeso, comparados con la versión estándar, no se notan y, además, esta segunda generación del E-Cluctch queda mucho más integrada en el motor que la primera versión presentada en la gama 650 de cuatro cilindros; además de reducir 300 gramos su peso al prescindir de unas gomas antivibraciones y los soportes de la versión estándar.

Durante la presentación internacional coincidimos con el equipo de ingenieros que había llevado a cabo el desarrollo del sistema, así como la actualización de ambos modelos, recalcando la mejora que había supuesto la incorporación del cubrecárter en la Transalp 750, no sólo por la mayor protección que supone a la parte inferior del motor, si no por bajar el centro de gravedad debido a su peso. La Transalp nos parece que cuenta con una mecánica muy equilibrada y facilita su conducción al conjugar estabilidad con la agilidad necesaria.
Pequeñas y acertadas novedades
Además de la incorporación del sistema E-Clutch, en la Hornet 2026 la quilla ahora la trae de serie y estrena cuatro combinaciones de color Graphite Black & Mat Ballistic Black Metallic en contraste con el bastidor acabado en burdeos, Wolf Silver Metallic & Iridium Gray Metallic, Goldfinch Yellow & Wolf Silver Metallic y Mat Jeans Blue Metallic & Mat Ballistic Black Metallic.

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En el caso de la Transalp, junto al E-Clutch llega una nueva horquilla invertida Showa SFF-CA, ahora totalmente regulable, el mencionado cubrecárter, que ahora es de serie y su carrocería es un 51% reciclada. Estrena nuevos gráficos para los tres esquemas de color en los que está disponible: Ross White Tricolor, Mat Ballistic con Black Metallic y Pearl Deep Mud Gray.

Conclusión y valoración
Cualquier ayuda a la conducción siempre es muy bienvenida, sobre todo cuando se trata de un asistente que hace infinitamente más cómodos los desplazamientos urbanos, al permitir prescindir del uso de la maneta de embrague, también por el extra en seguridad que supone el evitar que se apague el motor.
Es de destacar la eficacia que consiente un Quickshifter tan avanzado como el sofisticado E-Clutch, que facilita la inserción de marchas, tanto a la hora de reducir como incrementar las marchas, independientemente del régimen de giro en el que se encuentre el motor, un sistema muy logrado y que, además, resulta muy fácil adaptarse a él.
