Con las mejoras electrónicas que se introdujeron en 2025 y con el importante incremento de potencia de 2026, la Trident 660, que nació como una roadster sencilla, se convierte en una naked con mucho carácter, pero manteniendo ese perfil agradable para el uso diario. Para dar fe de ello, nos acercamos a la localidad alicantina de Benidorm, en donde realizamos una ruta repleta de curvas en donde aprovechar todo su potencial.
Los cambios de la Trident 2026
Efectivamente, no es una moto radical, pues para los usuarios con instinto más deportivo, Triumph tiene reservada la Daytona 660, el modelo que la marca británica eligió para estrenar el motor de 95 hp, que ahora se ha instalado en la Trident. Este incremento de potencia y también del torque, respecto de la versión anterior, de 81 a 95 hp, es el cambio más importante en 2026, pero no el único.
La firma británica realizó también modificaciones en la inyección, en el cambio y en el escape, para conseguir una respuesta más agradable a bajas revoluciones. E, igualmente, se mejoró el comportamiento del quickshifter, más preciso y suave de accionar que antes. También encontramos mejoras en las suspensiones, en concreto en el amortiguador trasero, que en 2026 permite regular el rebote, pues anteriormente sólo era posible en la precarga.
Más musculatura
Estéticamente, la Trident 660 mantiene las líneas minimalistas de las versiones anteriores, aunque el tanque de combustible ahora plantea una imagen ligeramente más musculosa, manteniendo su misma capacidad, de 14 litros. Además, se montó un asiento de dos piezas, similar al de Trident 800, que afianza su aspecto deportivo.
Cuando te subes a él, se aprecia que el acolchado es de calidad, lo que agradecemos los que paramos pocas veces en nuestras rutas. Se llega bien al suelo, aunque para plantar los dos pies por completo hay que superar el 1.70 metros de altura (con mi 1.65 m llego de puntillas). Me gustó mucho su posición de conducción, que facilita llevar la espalda erguida y sin castigar las muñecas. Estoy acostumbrado a motos trail, pero me sentí muy cómodo en esta moto, con una ergonomía tan cuidada.
La sensación de calidad se aprecia igualmente en el tacto de los mandos, aunque algunos botones, como el del claxon, me resulta un poco pequeño. También me hubiera gustado poder regular la distancia de la maneta del embrague, mientras que la del freno delantero cuenta con suficientes niveles, para adecuarla al gusto de todo el mundo.
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La instrumentación tiene la misma configuración de las gamas medias de Triumph, con doble pantalla LCD y TFT, que ofrece los datos de forma nítida. En mi opinión, hubiera apostado por una pantalla completa TFT, más actual que ésta, aunque los datos se leen con total claridad.
Vaya motor más divertido
La navegación por la instrumentación es intuitiva y se realiza con los botones del mando izquierdo, en donde encontramos también un botón para jugar con los modos de conducción.
La diferencia de comportamiento entre los tres modos disponibles (Rain, Road y Sport) es notable. Empecé por el más equilibrado, por el Road, que destaca por la suave respuesta en toda su franja de uso. No hay presencia de vibraciones ni de tirones, incluso rodando en segunda en ciudad, a menos de 20 km/h. Es una moto muy agradable para circular en ciudad, pues tiene una respuesta casi de moto eléctrica, eso sí, acompañada de un sonido que sólo un tres cilindros es capaz de regalar.
En cuanto sales a carretera y empiezas a estirar las marchas te encuentras una moto muy divertida. Con mi forma de conducir, más tranquila que deportiva, me encontré realmente a gusto, pues es una delicia apoyarse en una zona media tan llena, más que suficiente para salir de las curvas con ganas o para realizar adelantamientos. Alcanzar la zona alta resulta sencillo, el motor sube de vueltas con alegría y determinación.
En el modo Sport, la respuesta es todavía más directa, pero me sorprendió que sigue siendo una moto que llevas de la mano, con control en todo momento. Como decía, no estoy acostumbrado a motos naked y terminé con la sensación de haber tenido el dominio en todo momento.
No sé cuánto habrá mejorado el funcionamiento del quickshifter respecto de la versión anterior, pero sí puedo decir que su accionamiento es impecable, tanto para subir como para bajar de marchas. No hace falta subir de vueltas el motor para que funcione con suavidad, y me pareció muy preciso, incluso en marchas cortas. El embrague antirrebote también responde con una nota elevada.
Suspensiones y frenos completan el pastel
La ruta programada por Triumph estaba repleta de curvas, en un asfalto en muy buen estado, lo que nos permitió disfrutar de las excelencias de la parte ciclo de la Trident 660. Me encontré una moto muy ágil, muy fácil de meter en curvas y con muy buen apoyo en los virajes más rápidos.
Parte del secreto de este buen funcionamiento se encuentra en unas suspensiones, con un ajuste óptimo para mi estilo de conducción. Resultan confortables, pero además, sujetan bien un conjunto que apenas alcanza los 195 kilos en orden de marcha. Además, no sabría decidirme sobre qué me gustó más, si la horquilla o el amortiguador trasero, pues ambos componentes brillan por igual.
Lo mismo podría decir de la frenada, pues tanto el rendimiento del freno delantero como el del trasero pasan con buena nota el examen. Habrá quien, tras analizar la ficha técnica, eche de menos unas pinzas delanteras de anclaje radial, pero me gustaría conocer su opinión tras probar la moto.
No me hizo falta ni más potencia ni mejor tacto a la hora de accionar la maneta derecha. Con el freno trasero, el cual suelo utilizar mucho, me convenció igualmente por igual motivo. Por otro lado, el ABS no es nada intrusivo, permitiendo llegar al límite de adherencia de sus Michelin Road 5, unos neumáticos desarrollados para motos sport turismo, pero que se ajustan bien a esta Trident 660.
Opinión y valoración
La Trident 660, como exponía al inicio, deja de ser una naked sencilla, para convertirse en una moto a medida de usuarios exigentes. Los 95 hp centran la atención en esta versión 2026, lógicamente. Pero no pienses que ese incremento de potencia lo aprovecharán únicamente los usuarios más “rácing” pues, los más tranquilos como yo, también disfrutarán de ese mayor empuje a bajo y medio régimen, que convertirá a la Trident 660 en una moto todavía más fácil y más agradable de conducir, tanto en carretera como en ciudad.
Además, tenemos una moto muy equilibrada, que se apoya en una excelente parte ciclo y en una electrónica bien puesta a punto. El único “pero” lo encuentro en la instrumentación, pues creo que hoy día una pantalla TFT es un argumento de ventas. Pero lo cierto es que la de Triumph, por su claridad de imagen, es mucho mejor que otras en teoría con tecnología superior.
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