La Benda LFC700 es una moto que nació para llamar la atención de cualquiera que se cruce con ella, sobre todo si la observa por detrás. Parece una brutal preparación, pero en realidad salió de una línea de producción, aunque bajo criterios muy especiales. No sólo por ese brutal neumático posterior de 310 mm, sino porque, a pesar de ser una musculosa moto de corte cruiser, debido a sus mandos avanzados, está impulsada por un motor de cuatro ciclindros, nada habitual en una tipología de motos así, de modo que estamos ante una moto que rompe los esquemas y atrapa miradas allá por donde pasa.

Cruiser con músculo y deportividad

Hay más, ya que la parte ciclo está plateada de un modo bastante deportivo. Que toda la estructura sea de aluminio en cuanto al chasis y al basculante, es toda una declaración de intenciones. Esto se compaña con un equipo de suspensiones KYB regulables en precarga, así como de frenos protagonizados por Brembo, pinzas de anclaje radial incluidas. Las necesita, para detener los 287 kilos que pesa en orden de marcha.

{loadarticleid 6347 text=""}

Por lo demás, es una moto sencilla en cuanto a electrónica, ya que sólo cuenta con embrague antirrebote, precindiendo de control de tracción, modos de conducción y cualquier otra ayuda a la conducción. Todo el esfuerzo se hizo en lo referente a diseño, motor y parte ciclo, que por cierto, son los elementos cruciales en una moto.

Me gustaría destacar el hecho de que se haya optado por un motor "tetra" de fabricación propia, pues no todas las marcas están en condiciones de fabricar una mecánica de este tipo, un rasgo que apuntala su especial personalidad. Se trata de un propulsor de 676 cc, cuya potencia declarada asciende a 78 hp. Singular por cilindrada y por no apostar por un alto rendimiento, ya que cuatro cilindros japoneses fácilmente ofrecerían, al menos, 100 hp.

Pero está claro que Benda no fue por ese camino, sino por ofrecer un empuje moderado, pero suficiente, como veremos, sin renunciar a la suavidad, finura y sonido de este tipo de motorizaciones. La rompedora línea de escape, con cuatro salidas de titanio en el costado derecho, es la cereza de este suculento pastel y uno de los detalles más originales de esta Benda LFC 700. Por cierto, LFC significa "Line Four Cilinder".

Impactante

Antes de comenzar con las sensaciones a los mandos, me gustaría detenerme un poco más en el diseño. De adelante hacia atrás, lo primero que destaca es un falso faro con diseño de turbina. De hecho, la iluminación es una combinación del faro LED, que hay en la parte superior, y dos tiras verticales en la parte frontal de las prominentes aletas. Esa rotunda presencia delantera la reafirma la horquilla invertida, con barras de 48 mm, así como el neumático delantero de 130, con rin de 19 pulgadas.

Un detalle curioso es que los espejos son totalmente ajustables y cuando digo eso, me refiero a que se pueden mover y girar en cualquier posición, un elemento que no había visto nunca en una moto de serie. También hay una sutil particularidad: el acabado texturizado de toda LA estructura de aluminio del bastidor, subchasis y basculante.

La zona trasera es minimalista, gracias a un asiento corrido que integra la luz en la parte final y, por supuesto, la presencia de esa rueda rotunda, grande y masiva, de 310 mm, firmada por la propia marca Benda y que fabrica Kingtyre. Es un detallazo, sin duda, de esta sorprendente cruiser con mucho estilo deportivo.

{loadarticleid 6277 text=""}

Para culminar todo lo referente a su estilo, todo se aprecia fabricado con muchas ganas, no sólo en crear una buena imagen, sino en proyectar con sensación de calidad. En definitiva, buenos ajustes y materiales, para sustentar esa imagen tan impactante y musculosa.

En marcha

Para arrancar la moto, la llave se introduce por la parte lateral y cuenta con la particularidad de que, una vez encendida, la podemos extraer, guardarla en el bolsillo y la moto sigue en marcha. El motor despierta con esa sinfonía en cuatro cilindros que tanto me gusta. Suena poderosa y fina, algo nada habitual cuando uno va en una moto con las piernas avanzadas. Sin duda rompe moldes.

A los mando es una moto que se ve totalmente condicionada por su descomunal neumático trasero, que no para de atraer miradas y de hacerte trabajar con los brazos. Está claro que hay que ayudarla. Esto es algo muy normal en este tipo de motos con tanta superficie de apoyo, pero una vez te acostumbras, la moto comienza a obedecerte con más facilidad y todo marcha mucho más fluido.

El manillar, un poco ancho y plano, colabora en el buen control de la moto a cualquier velocidad. Si esto lo unimos con las piernas adelantadas, la postura es claramente cruiser, de esas que te posicionan como si te fueras a comer el mundo. Desde luego que no es lo ideal para rutear, pero es que no estamos ante una moto para devorar kilómetros sin descanso, sino más bien para dar buenos paseos, con altas dosis de protagonismo. Si eres tímido será un buen tratamiento de choque.

Disfrutar de ese medio-alto régimen del motor con terreno por delante, aprovechando una moto, cuya pisada es sólida a más no poder, es uno de lo mayor placeres que te va a proporcionar esta Benda LFC700. Cuando lleguen las curvas, las inclinaciones tendrán que ser más bien moderadas, porque si no, los estribos comenzarán a avisarte de lo que llevas a los mandos; algo largo (1.720 mm entre ejes), bajo y con mandos avanzados. Es inevitable que rocen con cierta facilidad.

El equipo de frenos es sin duda el que se precisa para detener la moto con plena seguridad. El tacto y la potencia están más que asegurados, con esas pinzas de anclaje radial Brembo M4.32, junto a unos enormes discos de 320 mm de diámetro. Sin queja el sistema de embrague, ya que trabaja con corrección en todo momento. El tacto a la maneta es bueno y el dispositivo antirrebote nos viene bien en caso de tener que reducir bruscamente.

{loadarticleid 6253 text=""}

Pero si hay algo que no le va a esta moto es precisamente eso, las maniobras bruscas. Es para guiarla con suavidad y determinación, sin improvisación, ya que es una moto con inercias importantes y una movilidad especial. Por cierto, en curvas y conociendo sus límites de inclinación, que nos reclaman sacar un poco el cuerpo, podemos disfrutar lo nuestro. Es cuestión, como decía al principio, de trabajar un poco con los brazos y forzar al neumático para trabaja en inclinación todo lo que pueda, que no es mucho, pero sí lo suficiente como para pasar un buen rato con esta Benda LFC7000.

Valoración

Es una moto sumamente especial y fabricada con esmero, tanto en lo que a componentes se refiere, como a la calidad de construcción. La Benda LFC700 es una moto de esas pasionales, nada de concesiones a la racionalidad y el sentido práctico, pues para eso ya están otras motos e incluso otras marcas.

No hay nada igual en el mercado y lo parecido es mucho más caro, potente y sofisticado. Pero la marca china lanzó este modelo para que sea accesible, si estás alineado con esa especie de loca idea que ha dado lugar a este impactante modelo.

{loadarticleid 6043 text=""}

De nuevo y para terminar, es una moto que rompe moldes con ese estilo de motorizacion. Un "tetra" a la japonesa que funciona muy bien, aunque no sea un portento de potencia. Para mi es otro argumento más de peso, precisamente para una moto que pesa lo suyo pero que es capaz de moverse con algo más que dignidad. Su precio en México inicia en 191,100 pesos.