En la semana que he estado probando la Svartpilen no han sido una ni dos personas las que me han dicho: “Qué bonita es esa moto que llevas”. Han sido más. Este tipo de comentarios serían normales en gente que le gusten las motos o al menos se fijen habitualmente en ellas. Pero aquí viene lo importante: me lo han dicho personas que jamás, y recalco jamás, se fijan en las motos, ni en las que yo pruebo ni en ninguna. Algo tiene la Svartpilen 801.

Baño de modernidad para las Husqvarna 701 Enduro y 701 Supermoto 2026
Hablamos de una totalmente nueva respecto a su predecesora, la descatalogada Svartpilen 701 y en la que crece en muchos de sus principales aspectos. Ha madurado, ha crecido. Es más grande en tamaño y potente en cuanto a motor, pero hay una cosa que mantiene y es esa innovadora y original estética en la que se reinterpreta el concepto Scrambler de una forma muy personal, pero que gusta y mucho.

Sencillamente Svartpilen
La estética es un punto esencial, te puede gustar o no, pero no te deja indiferente. La llaman Scrambler o Neo Scrambler, pero por encasillarla en algún segmento, porque es un verso libre en lo que a clasificación se refiere. Lo cierto es que monta neumáticos mixtos y un cubrecárter inferior, pero no, no es una moto de campo. En general es poco voluminosa y además se minimizaron muchas partes al máximo, menos los retrovisores, que como curiosidad son enormes y redondos, como el faro, y ofrecen muy buena visibilidad.
Está plagada de detalles. Uno de ellos es la presencia del logo de Husqvarna hasta en sitios donde jamás podrías pensar que estaría, como en uno de los brazos de los rines. La forma del depósito de combustible es una de sus señas de identidad, aquí de nuevo presente el logo en el protector central. El basculante de aluminio parece esculpido por un artista, el colín reducido a la mínima expresión, el diseño del escape, las tapas laterales del radiador y así podríamos estar un buen rato.

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Ergonomía: para todo
A pesar del aumento de tamaño y peso sigue siendo una moto de contenidas dimensiones. Cuenta con un manillar ancho y alto, lo que dibuja una postura de conducción erguida, pero ligeramente echada hacia delante, esto deja entrever sus intenciones deportivas. Lo mismo ocurre con los estribos, centrados para no flexionar demasiado las piernas en marcha, pero ligeramente retrasados por la misma razón.

En marcha se siente una moto muy cómoda, con la sensación de tenerlo todo bajo control y adecuada para cualquier escenario, camino de tierra incluido. El asiento es pequeño, pero con un diseño muy logrado, para ser confortable incluso cuando llevas unos cuantos kilómetros recorridos, además, te puedes mover encima perfectamente de un lado a otro cuando sientas que la deportividad te invade. Su faceta “todo uso” está en este aspecto perfectamente representada, la postura es tan válida para ciudad como autopista o una carretera de curvas. Desde luego no es una moto para viajes ni largas distancias, tampoco para llevar pasajero.
Sólida parte ciclo
Una vez más Husqvarna dotó a su Svartpilen de una parte ciclo que está muy a la altura de las circunstancias. Chasis y suspensiones WP multirregulables son una pieza clave de su excelente comportamiento en marcha. Desde los primeros kilómetros el tren delantero transmite mucha confianza y eso que al acelerar fuerte la rueda delantera tiende a levantarse con facilidad, pero que no cunda el pánico: tiene antiwheelie (opcional) en varios niveles, también desconectable.

Una vez que el neumático baje al asfalto parece que va sobre rieles. Las transferencias de peso en aperturas de acelerador y frenadas están perfectamente equilibradas y ojo porque en la Svartpilen se puede ir muy rápido. La compresión y el rebote de la horquilla invertida WP Apex se pueden regular con la mano. Endureciéndolas mínimamente y apretando el ritmo el comportamiento es muy bueno, incluso en curvas rápidas, donde se muestra estable y eficiente.
Monta de serie neumáticos mixtos, más por estética que por uso offr oad. Son los Pirelli MT60RS y van sorprendentemente bien en asfalto, incluso cuando los sometes a una conducción deportiva agresiva. De hecho, te diría que si te dan a probar dos Svartpilen, una con neumáticos puramente para asfalto y otra con estos Pirelli, costaría saber cuál es cuál. La posibilidad de salir al campo con ella existe, pero desde luego no es el escenario por donde mejor se desenvuelve, sobre todo por recorrido de suspensiones y diámetro del rin delantero, pero si es un camino de tierra llano y sin demasiados baches ¿Porqué no?

El esquema de frenada cumple con su cometido de forma correcta. Cuenta con dos pinzas delanteras de anclaje radial de cuatro pistones cada una, que aportan potencia de frenada y un tacto más que aceptable. Cuenta con ABS y con su variante cornering, también se puede desconectar en la rueda trasera en el modo “Supermoto”, que ya sólo el nombre lo dice todo.
Propulsor: vitalidad y diversión
La 801 aprovecha las sinergias del grupo al que pertenece Husqvarna y equipa el motor LC8C de KTM, el mismo que montan los modelos de la gama 890 de la firma austríaca. Un propulsor de dos cilindros en paralelo (en la versión anterior era monocilíndrico) más que probado y que le va como anillo al dedo. Los 105 hp que rinde son más que suficientes para proporcionar todo tipo de sensaciones para una moto de 180 kilos de peso.

El acelerador electrónico es muy reactivo a cualquier movimiento del puño del gas, por mínimo que sea. Pero quizá lo que más me gustó, aparte del “patadón” que tiene a partir de 5,000 rpm, es que el motor responde desde lo más abajo del tacómetro en cualquier marcha. Ya que hablamos de marchas el cambio semiautomático, tanto para subir como para bajar marchas, es una auténtica delicia en cuanto a tacto y precisión al engranar las marchas se refiere.
Tiene tres modos de conducción predeterminados y otro denominado Dynamic, que se ofrece como opcional y en el que se puede personalizar muchos parámetros, como por ejemplo, el freno motor o el antiwheelie. De esta forma tienes todo a tu favor para pasar un buen rato en una carretera revirada, dando rienda suelta a tus instintos más primarios y hacerlo de forma segura, gracias a la electrónica y al buen hacer de su parte ciclo.

Valoración
Una renovadísima e inclasificable Svartpilen ha llegado para quedarse. Una moto ligera, manejable y muy divertida, en la que todo funciona bien y con un equipamiento de serie bastante completo. Por supuesto hay accesorios opcionales interesantes para ponerle, pero yo veo indispensable incluir el modo Dynamic, para poder ponerla a tu gusto en lo que ayudas electrónicas se refiere. La polivalencia de uso es una de sus virtudes más reseñables, pues vale para cualquier escenario sobresaliendo en carretera y ciudad. Se ofrece solo en el color que ves y a un precio de 229,199 pesos, lo cual me parece bastante razonable. Una moto diferente que a nadie dejará indiferente.