En el mundo existen vehículos que trascienden su función, para convertirse en auténticos símbolos de un país y eso es justamente lo que ocurre con Vespa, pero también con el buque escuela Amerigo Vespucci, el histórico navío de la Armada italiana, considerado por muchos como uno de los veleros más bellos del mundo.
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Por cierto, su lema es: “No el que empieza, sino el que persevera”, frase atribuida a Leonardo da Vinci. Ahora, ambos protagonizaron un encuentro histórico en el puerto de Nueva York.
Vespa presentó una ejecución especial, creada específicamente para acompañar al barco durante su escala en la ciudad estadounidense con motivo de Sail4th250, el programa de actos organizado para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos en el puerto del río Hudson.
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El diseño de este exclusivo scooter toma como referencia la inconfundible imagen del velero. El carenado luce un elegante acabado en negro brillante atravesado por dos franjas blancas que reproducen la decoración del casco del barco. Los diseñadores también incorporaron gráficos laterales, inspirados en los característicos ojos de buey del navío, mientras que diferentes detalles en color ocre recuerdan a las cubiertas y elementos de madera que distinguen al histórico velero.
Además, en la parte frontal, aparece una ilustración oficial del Amerigo Vespucci navegando con todas sus velas desplegadas y la bandera italiana como protagonista principal. Pero si hay un elemento que convierte a esta Vespa en una auténtica pieza de colección es el asiento.
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En lugar del habitual tapizado de material o material sintético, la firma de Piaggio recurrió a lona “Olona” auténtica, el mismo tejido utilizado tradicionalmente para fabricar las velas de los veleros más auténticos e históricos. Un guiño que conecta a los dos iconos separados por quince años, pero unidos por la artesanía y la atención al detalle.
El Amerigo Vespucci fue botado en 1931 y desde entonces ejerce como buque escuela de la Armada italiana. Durante décadas ha formado a miles de oficiales de la Academia Naval de Livorno y ha recorrido el mundo representando a Italia en numerosos puertos internacionales.
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Su silueta clásica, con tres mástiles y aparejo tradicional, le ha valido el reconocimiento internacional hasta el punto de ser conocido como “uno de los barcos más bonitos del mundo”. Además, sigue siendo el buque en servicio más veterano de la Marina Militar italiana.
Quince años después, en 1946, nació la Vespa. Concebida inicialmente como un vehículo económico para facilitar la movilidad en la Italia de la posguerra, acabó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos industriales del país y en un fenómeno cultural reconocido en prácticamente todos los continentes.
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Por el momento, esta Vespa Amerigo Vespucci no forma parte de ninguna serie limitada ni está prevista su comercialización, pues se trata de una unidad creada expresamente para acompañar al velero durante su presencia en Nueva York y reforzar la imagen de Italia en uno de los eventos náuticos internacionales más importantes del año.
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