Andar en moto conlleva una serie de riesgos que, en mayor o menor medida, todos conocemos. Es por ello que las continuas mejoras en materia de seguridad que nos ofrece la industria de las dos ruedas son siempre bien recibidas por todos aquellos que disfrutan manejar una motocicleta.

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Sin embargo, cuando entramos en el disperso mundo de la tecnología hay una serie de aspectos y matices que deberían de marcas una línea imaginaria entre lo que es recomendable y lo que directamente es dejar tu integridad física en manos de una máquina. El casco inteligente con “detector de fatiga” es un buen ejemplo de lo que nos referimos y atención, porque el planteamiento inicial de la idea es interesante.

Polaris apuesta por monitorear de manera constante nuestro comportamiento biomecánico utilizando, entre otros, un acelerómetro y un giroscopio, ambos controlados mediante varios sensores instalados en el propio casco.

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“El acelerómetro puede proporcionar señales que indiquen la aceleración experimentada por el usuario o su cabeza”. Por su parte “el giroscopio puede proporcionar señales que indiquen la rotación angular, la velocidad de balanceo y la aceleración de la velocidad de balanceo”. En este punto sería la propia unidad de medición inercial la que proporcionaría “señales sobre la aceleración y la velocidad de balanceo, señala la patente.

La cosa se pone interesante cuando el casco inteligente de Polaris determina que debe de activar el “protocolo de fatiga”. Según se expone, inicialmente se le enviarían notificaciones sonoras al usuario mediante el sistema de bluetooth que integra el propio casco, así como de tipo lumínicas, a través del cuadro de instrumentos de la moto. Otra opción sería un conjunto de alertas en forma de vibraciones a los mandos.

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Si el sistema determina que no hemos respondido a dichos avisos de manera correcta, es decir, dentro de lo que ellos determinan el “umbral de tiempo” estipulado, nuestro casco inteligente con detector de fatiga estaría en disposición de pasar a la segunda fase del protocolo, la cual consistiría en apoderarse del sistema electrónico de la moto para “limitar una velocidad del vehículo, limitar un ángulo de la válvula de mariposa asociado con un motor de combustión interna, limitar una velocidad del motor o rotación del motor eléctrico, o de otro modo reducir la velocidad del vehículo o detener completamente el vehículo”.

La patente incluye otras innovaciones asociadas tanto a las tomas de aire, el sistema de audio o la visera. Lo que no hay duda es que el proyecto de Polaris, en su conjunto, nos ofrece una perspectiva muy futurista de cómo debería de ser la interacción del casco con el usuario y la propia moto.