Para nadie es un secreto que la motocicleta se ha convertido en nuestro paÃs no sólo en un medio de transporte eficiente, que reduce los tiempos de traslado en las congestionadas ciudades, sino que, además, se ha convertido en una herramienta de trabajo, sobre todo en entregas de compras por aplicación, en prácticamente todos los rubros. Den ese sentido, el boom de las motocicletas se dio en el punto más álgido de la pandemia por covid-19.
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De acuerdo con la SecretarÃa de Movilidad de la Ciudad de México, hasta junio del año pasado, ya existÃan alrededor de 800 mil motocicletas registradas y emplacadas, por lo que la cifra puede ser mucho mayor si consideramos las que que circulan sin matrÃcula. De las motos registradas, cerca del 70 por ciento se utilizan para actividades de reparto, lo que significa que están rodando en la calle prácticamente a diario.
De hecho, cuando se presenta Fase 1 de alguna contingencia ambiental, los lineamientos de la CAMe y de la SecretarÃa del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) no establecen restricciones, como parte del programa Hoy No Circula para motocicletas, por lo que pueden circular de forma normal, sin importar el número con el que termine su placa de circulación, ni aquellas que porten permiso para circular.
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Ante estos escenarios, Iván Hernández Paniagua, integrante del grupo FisicoquÃmica Atmosférica, explicó que el crecimiento del parque vehicular de motos ya representa un problema para la calidad del aire en el Valle de México y que las motos no cuentan con convertidores catalÃticos, algo que sà tienen los automóviles.
Detalló que mediante estudios realizados en Estados Unidos y Europa se ha identificado que una motocicleta sin convertidor catalÃtico emite igual o más contaminantes que un vehÃculo, por lo que esta es una de las fuentes urgentes de emisiones que se deben regular.
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Los investigadores reconocieron que el programa Hoy No Circula sà ayuda a disminuir contaminantes, pero también creen que ya no alcanza por sà solo. Para la UNAM, el problema requiere nuevas reglas y medidas más amplias. Las motocicletas forman parte de esa conversación, pero no son el único foco de atención dentro del estudio.
Aquà vale la pena acotar que el grueso de las motos nuevas que se venden en México, del segmento de baja cilindrada, no cuentan con un convertidor catalÃtico, pues esta tecnologÃa, para este tipo de motos, resulta costosa, algo que incrementarÃa significativamente el precio de estas motos.
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El segundo inconveniente es el espacio de instalación, ya que la trayectoria de la lÃnea de escape es muy corta, pues prácticamente sale del múltiple y gira hacia la parte trasera, finalizando con el silenciador, lo que deja un espacio muy reducido, donde es casi imposible poner un convertidor catalÃtico.
Sin embargo, en motocicletas de media y alta cilindrada, de firmas como Ducati, BMW, Triumph, KTM, entre muchas otras, se venden en México equipadas con motores homologados bajo las estrictas normas ambientales Euro 5, 6 e inclusive 7, por lo que el problema debe atacarse donde se origina, en los segmentos de motos accesibles, que no cuentan con tecnologÃas que reduzcan las emisiones contaminantes.
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