En este contexto, Jim Farley, CEO de Ford y miembro del consejo de administración de Harley-Davidson, lanzó un mensaje claro: la compañía debe cambiar si quiere sobrevivir otros cien años.

Harley-Davidson sigue buscando soluciones a su actual situación corporativa
En una entrevista al medio argentino La Nación, Farley comparó la situación de Harley-Davidson con la de Ford, dos iconos industriales profundamente ligados a su legado. “Son marcas globales, pero no pueden quedarse quietas. No pueden vivir en el pasado; tienen que vivir en el futuro”, afirmó el directivo, subrayando que la nostalgia, por sí sola, no garantiza la viabilidad empresarial.

Durante años, Harley-Davidson ha enfocado su estrategia en grandes motos cruiser y bagger, modelos de alto precio, dirigidos a un público fiel, pero cada vez más reducido. Aunque esta fórmula funcionó durante décadas, hoy se enfrenta a un mercado distinto, con consumidores más jóvenes, que dan prioridad al precio, versatilidad y usabilidad diaria, frente al simbolismo clásico de la marca.

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La compañía ha intentado diversificar su oferta, con propuestas como la Pan America, su primera maxitrail, sin embargo, este movimiento ha sido insuficiente para compensar la dependencia de modelos caros y de gran cilindrada. En un contexto de inflación, salarios ajustados y menor poder adquisitivo, este tipo de producto queda fuera del alcance de gran parte del mercado.

Otro de los grandes retos para Harley ha sido la electrificación. Aunque fue pionera con la LiveWire One, el proyecto no logró atraer al público joven al que iba dirigido, en parte por su elevado precio inicial. A pesar de los ajustes posteriores y la llegada de nuevos modelos 100% eléctricos, la marca LiveWire no ha conseguido posicionarse como una referencia en movilidad eléctrica, mientras otros fabricantes avanzan con propuestas más accesibles.

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El mensaje es claro: el legado no puede convertirse en un lastre. Harley-Davidson sigue siendo un símbolo de la industria estadounidense, pero su continuidad dependerá de su capacidad para adaptarse a un mercado muy cambiante, atraer nuevos motociclistas y ofrecer productos alineados con las realidades económicas actuales.