Kenny Roberts revolucionó la manera de pilotar que había en el Mundial de Motociclismo y más concretamente en la categoría de 500. El estadounidense, que debutó en la categoría reina en 1978 fue una de esas estrellas fugaces que dejan una huella imborrable.
Solamente disputó seis temporadas, pero consiguió tres títulos (78, 79 y 80), un subcampeonato en 1983, fue tercero en el 81 y su peor temporada fue la de 1982, donde acabó cuarto.
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Aunque más allá del aspecto deportivo, hubo algo que también marcó para siempre el mundo, ya no sólo de la competición, sino también de las motos de calle y fue la decoración ya mítica de su Yamaha en amarillo y negro. Los colores que empleaba eran diametralmente opuestos a los habituales de Yamaha (blanco y rojo) y la combinación, quizás por aquello de que las motos más bonitas son las que ganan, terminó convirtiéndose en un emblema.
Un emblema que ahora, casi 50 años después de su primer título, vuelve a la palestra con una Yamaha XSR900 GP, que no puede dejar a nadie indiferente. Técnicamente la XSR900 GP no sufre modificaciones, sigue contando con su motor tricilíndrico CP3, aunque en esta ocasión pasando ya la homologación Euro5+.
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Con sus 119 hp a las 10,000 rpm y torque de 93 Nm, la XSR900GP es más que una cara bonita, pues estamos ante una moto moderna, eficaz, con un consumo homologado de 20 km/l, embrague asistido antirrebote y un avanzado paquete electrónico.
Porque sí, la XSR900 GP parece una moto de otra época, pero lo es solamente en estética. Cuenta con control de tracción en curva, ABS en curva control antiwheelie o el control de deslizamiento y todo su nivel de intervención se puede seleccionar gracias a los tres modos preconfigurados, al que suma uno extra, el personalizable. Las ayudas continúan con un quickshift de tercera generación, que permite subir y bajar marchas, sin actuar en el embrague y un control de velocidad de crucero.
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En lo referente a tecnología encontramos una pantalla de TFT de 5 pulgadas como cuadro de instrumentos, que puede variar su apariencia entre cuatro modos y cuyas funciones se pueden controlar desde el mando del manubrio. Además dispone de conectividad con smartphones.
Así que, como decíamos, estéticamente, esta XSR900 GP se parecerá a la moto que pilotó “King” Kenny, pero tecnológicamente está años luz por delante, con tecnologías que el mismísimo “Marciano” ni podía soñar en su época. Si te preguntas de dónde viene lo de “Marciano”, que fue anterior a su apodo de “King”, era porque era bajito, vestía de amarillo y su pilotaje parecía de otro planeta.
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