Inicialmente, la estimación sobre el precio final, hecha por los expertos de la propia puja, se cifraba entre los 30 y los 35 mil euros, sin embargo, la moto cambió de manos por una cifra final de 64,800 euros (más de un millón 400 mil pesos).
Schumacher aprovechó su primer retiro en la F1 y, en 2008, se metió de lleno en el mundo de las Superbikes. De hecho, participó en entrenamientos, track days y hasta en el Campeonato Alemán de Superbikes (IDM), donde incluso subió al podio: fue tercero en el Pannónia-Ring de Hungría, por detrás de Martin Bauer y Andreas Meklau, todo ello sin dejar de ser piloto de coches.
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El nuevo propietario se llevó a casa una moto modificada por los especialistas de Holzhauer Racing Performance, uno de los grupos más respetados dentro del campeonato alemán, la cual, si bien no fue utilizada por Schumacher en las carreras, lo cierto es que la usó en sus entrenamientos privados y eventos en circuito; una Fireblade completamente preparada, con especificaciones de carreras y con 3,752 kilómetros recorridos.
Destacan una computadora de carreras con mapas personalizados y gestión de control de tracción, anti-wheelie, quickshifter, caja del filtro de aire racing, radiador de aceite de mayores dimensiones, semimanillares modificados y un escape completo firmado por Akrapovič, construido en titanio.
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La moto lleva su dorsal habitual en moto, el número 77, y está decorada como a él le gustaba rodar en circuito. Esta moto especial también se fue acompañada de un casco Schuberth firmado, un par de guantes usados por Schumacher y una funda personalizada, con los nombres del piloto y del preparador.
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