Estamos en pleno auge de los sistemas de cambio semiautomáticos, aunque esto no resulta ninguna novedad para algunas marcas, como Honda, que lleva utilizando su sistema DCT en distintos modelos, desde 2010. No obstante, el sistema de doble embrague de la firma japonesa difiere bastante desde el punto de vista mecánico de los desarrollos que estamos viendo últimamente, incluido el E-Clutch, también de Honda.
Eso sí, conceptualmente es lo mismo: un sistema que permite al usuario cambiar de marcha de forma manual sin usar el embrague o bien que sea el propio sistema quien realice los cambios de forma automática. Para explicar cómo funciona este sistema, elegimos una Africa Twin Adventure Sports, que nos permita también ver su uso en off road.
Así funciona el sistema DCT de doble embrague
Como lo indica su nombre, es un sistema que utiliza dos embragues. La caja de cambios es de seis velocidades y cada uno de los embragues se encargará de un tipo de marchas. Uno de ellos gestiona las marchas impares y el otro las pares, de manera que uno de los embragues siempre tendrá engranada la siguiente marcha que haría falta por el tipo de conducción.

Por ejemplo, si circulamos en segunda, el embrague tendrá engranada la primera o la tercera en función de la velocidad, régimen de giro del motor y apertura del acelerador. Todo se gestiona mediante una computadora y esto permite una transición más suave entre marchas.
Eso es lo ocurre en el interior del motor. Su funcionamiento se realiza mediante los botones del mando derecho. Al arrancar el motor, la moto siempre estará en punto muerto, entonces es cuando seleccionamos, con el botón de color gris, el modo Automático (A) o el modo Manual (M).

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Empezamos con el modo automático, que por defecto se inicia con el modo D y aparece reflejado en la instrumentación. Ese modo D es el más suave en funcionamiento, es decir, cambia de marchas a muy bajas revoluciones y está más enfocado a ciudad o autopista. Podemos pasar mediante la botonera al modo S que a su vez se cuenta con tres submodos y que figura en la pantalla con la letra S y tres “rayitas”. A más rayitas, más deportividad. Apenas hay que dejar el botón apretado un segundo para que vaya cambiando entre esos submodos.

Si en vez de automático, elegimos el manual, entonces en pantalla aparece marcado y podremos utilizar las dos levas (subida y bajada) para realizar los cambios. De todas formas, ambos modos interfieren entre sí. Si estamos con el manual, el sistema no dejará que bajemos de marcha si el motor está girando muy alto de vueltas y pudiera producir un dañino sobrerrégimen.
Tampoco dejará subir de marcha si el motor no cuenta con el suficiente rango de giro para poder hacerlo sin dañar la mecánica. Pero también ocurre a la inversa, que con el modo automático podemos subir o bajar de marcha de forma manual, aunque pasados unos segundos el sistema retomará “el poder”.
Funcionamiento del DCT en carretera
Empezamos con el modo D, un modo que va subiendo de marcha de forma rápida y que no parece demasiado estimulante en una carretera de curvas. Es demasiado eficiente, busca siempre la marcha más larga.

Por lo tanto, buscamos los modos S. Con el S1 ya notamos que el sistema busca un régimen más elevado de motor para cambiar de marcha. Aunque esto es matizable, ya que al abrir el acelerador de golpe y manteniéndolo muy abierto, el sistema interpreta que estás realizando alguna maniobra para la que necesitas empuje extra, como pueda ser un rebase y no sube de marcha. Eso sí, en cuanto el acelerador vuelve a una posición más cerrada comenzará a engranar marchas de subida.
Con el modo S3 vemos que el motor ya gira de forma constante más alto de vueltas. Está siempre lleno para tener una respuesta más directa, lo que agradecerán aquellos usuarios con gustos más deportivos. De hecho, basta tocar un poco el freno e, incluso, desacelerar, para que el motor baje enseguida de marcha y así tener un motor más vivo.

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Cambio de marcha en curva con el DCT
Una de las dudas más habituales es cómo gestiona el sistema de doble embrague el paso por curva, si no resulta molesto que reduzca en mitad de la trazada. Al contar con una unidad de medición inercial, la computadora sabe la posición de la moto, la apertura del acelerador, si se está frenando… Y, por lo general, el sistema no toca el cambio en mitad de una curva y, cuando lo hace, es tan suave la transición que apenas se nota.

Modo manual del DCT
Esta suavidad se aprecia muy bien cuando somos nosotros mismos los que subimos o bajamos de marcha de forma manual en mitad de una curva. La moto no hace ningún comportamiento extraño y ofrece una gran sensación de control y seguridad.
De hecho, en carretera, a mí me gusta mucho ir con el modo automático, pero ir jugando yo mismo con el cambio. Es decir, selecciono el S3, que siempre mantiene el motor más alto de vueltas, y después ya me encargo de subir o bajar a mi gusto con las levas.

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Su accionamiento es muy sencillo: se sube con el dedo índice y se baja con el pulgar, siempre de la mano izquierda. Es un sistema que actúa con mucha rapidez, apenas se aprecia el salto entre marchas y permite llevar una conducción totalmente deportiva.

Si queremos tener el control “absoluto”, entonces marcamos modo manual y seremos nosotros los debemos hacer todo. He utilizado unas comillas porque, como decía al inicio, el sistema limita algunos movimientos para proteger el motor, como reducciones con el motor muy revolucionado o subir de marcha con el motor girando a muy pocas revoluciones.
Modo off road con el DCT
Uno de los mayores inconvenientes de los sistemas semiautomáticos es el no disponer de una maneta de embrague para el campo. Honda lo soluciona en su DCT introduciendo el modo G de embrague, que sólo se activa seleccionando el modo de conducción off-road.

Lo que hace este modo G es determinar el comportamiento del embrague, no arrastra tanto y se asemeja a cómo lo usaríamos en caminos de tierra para poder deslizar más la rueda trasera. Eso sí, no tenemos esa capacidad para levantar la rueda delantera, pero sí tenemos el tacto suficiente para sortear zonas más técnicas y pedregosas.
Circular en ciudad con el DCT de Honda
Además de en carreteras de montaña, los beneficios del DCT se aprecian especialmente en ciudad, en donde nos sirve para centrarnos en la circulación despreocupándonos del cambio. En este terreno prefiero utilizar el modo D, el más suave, porque es mucho más suave que cualquiera de los S.