Decimos esto porque un equipo de investigadores japoneses, liderado por Ryuta Kawashima, conocido por su trabajo en el desarrollo del videojuego Brain Training para Nintendo DS, analizó cómo afecta el hecho de manejar una moto a las capacidades cognitivas y salud en general del conductor.

El estudio concluyó que andar en moto podría hacernos mentalmente más jóvenes, más atentos y más felices. El experimento partió de la hipótesis sencilla de que, si ciertos videojuegos pueden estimular el cerebro, ¿por qué no habría de hacerlo una actividad tan compleja como conducir una moto?

Consejos para convertirse en el pasajero perfecto al viajar en moto
Para comprobarlo, el equipo de investigación seleccionaron a un grupo de hombres de mediana edad, que llevaban al menos diez años sin subirse a una motocicleta. Todos sabían conducir, pero habían abandonado dicha rutina. A la mitad de ellos se les permitió volver a utilizar una moto en sus desplazamientos diarios durante dos meses. Al resto, denominado grupo de control, se le pidió que siguiera utilizando su transporte habitual, es decir, coche, transporte público o bicicleta.

Tras dos meses, el resultado fue que los motociclistas no sólo mostraron un 50% más de capacidad cognitiva en comparación con el grupo de control, sino que también presentaron una mejora notable en memoria, flexibilidad mental y atención en el trabajo.

Consejos para manejar una motocicleta con sidecar
Y es que la propia exigencia del manejo, que obliga a mantenerse alerta, anticiparse a los movimientos del entorno y tomar decisiones rápidas, actúa como una especie de "gimnasio cerebral". Pero los beneficios no se detuvieron ahí.

Los investigadores del estudio también observaron mejoras en el bienestar general de los participantes, es decir, mostraron menos estrés, más concentración y una sensación subjetiva de mayor vitalidad. Kawashima concluyó que conducir una moto es más agotador que otros medios de transporte, pero que dicha exigencia adicional se transforma en un entrenamiento tanto físico como mental, cuyos efectos se trasladan al resto de la vida cotidiana.