Esa es la razón por la cual, uno de los centros de diseño más importantes de la historia originalmente llamado Centro Ricerche Cagiva, cuando se fundó en 1938, cerró sus puertas tras más de tres décadas funcionando y del que nacieron diseños de grandes motos italianas.

Curiosamente, estaba establecido no en Italia, sino en San Marino, debido a que Massimo Tamburini, que era originario de Rimini, adoraba el pequeño país. Pero la relación de Tamburini con San Marino venía además de lejos, pues cuando abandonó Bimota en 1983 y empezó a fabricar chasis para Roberto Gallina, estaba en la frontera con ambos países.

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Volviendo al Centro Ricerche Castiglioni, Claudio Castiglioni ofreció colaborar a Tamburini y a partir de ahí comenzó todo el proceso, que fue consolidando una relación del que se derivaron modelos espectaculares. Trabajando con Cagiva y Ducati, Tamburini y Castiglioni terminaron por crear el CRC (las siglas no han cambiado, aunque en ese momento eran las del Centro Ricerche Cagiva).

Entre esas paredes, que ahora quedarán vacías con el traslado del estudio a Varese, nacieron joyas como la Ducati 916, la MV Agusta F4 750 y la MV Agusta Brutale 750. Después del retiro de Tamburini por motivos de salud, Adrian Morton se puso al frente y siguieron naciendo joyas, como las más recientes 800 Superveloce.

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De modo que, aunque el CRC cambie de escenario, nadie podrá borrar la historia y con suerte, dentro de un tiempo y si los trabajos de la familia Sardarov, los propietarios al 100% de la marca italiana, dan sus frutos, quizás en un futuro podamos ver frutos espectaculares, nacidos también del nuevo “CRC” de Varese que, eso sí, solamente será conocido por sus diseños de MV Agusta.